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Trastornos de la Conducta

Proceso de Atención al Paciente

DIFERENCIAR LO NORMAL DE LO DISFUNCIONAL

A lo largo del crecimiento y desarrollo de los niños y adolescentes pueden surgir numerosos miedos, inseguridades y otros problemas que en ocasiones los padres o educadores no saben o no pueden resolver. Muchos de ellos suelen considerarse "problemas evolutivos", es decir, problemas que con un poco de apoyo y atención por parte de los padres y/o educadores, se irán solucionando sin necesidad de una intervención profesional.

En los casos en los que los problemas se repiten e interfieren en el desarrollo social, emocional y cognitivo del niño o adolescente, la ayuda de un profesional experto puede resultar muy beneficiosa para valorar la conveniencia o no de un tratamiento psicológico.

PROCESO DE EVALUACIÓN

El funcionamiento del equipo clínico de PREVI es el siguiente. Se concierta una cita con la familia para evaluar el problema que presente el niño o adolescente. Una vez realizada, se explica a los padres si el niño presenta un problema que requiera tratamiento psicológico o no. En los casos en que el niño requiera tratamiento, se explica a los padres (o cuidadores del menor) el diagnóstico y en qué va a consistir el tratamiento del mismo, y si éstos están de acuerdo, se inicia el proceso de tratamiento.

Si bien, en determinadas ocasiones se pueden llevar a cabo otras intervenciones además de las psicológicas, como son las intervenciones a nivel social y/o familiar (por ejemplo, en el caso del acoso escolar a nivel social, o en el caso de los problemas de conducta o de la obesidad a nivel familiar). Ahora bien, sólo en los casos en los que resulta especialmente indicado se utiliza un tratamiento farmacológico siempre pautado y controlado por los psiquiatras del equipo clínico de Previ. De hecho, el tratamiento siempre se planifica no sólo en función del diagnóstico sino que también se tiene en cuenta la edad o las características clínicas y socio-familiares del menor.

Por último, en ocasiones, encontramos que el menor no requiere de un tratamiento psicológico pero puede beneficiarse (él, o la familia) de sesiones de consejo psicológico. Éstas suelen ser muy útiles en situaciones dónde el niño o adolescente no tiene un trastorno psicológico pero presenta alguna conducta o conductas problemáticas (conductas perturbadoras, inhibición excesiva, inseguridades, etc.) que los padres no saben cómo abordar o manejar.

Tratamiento
Prevencíon