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Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad

¿Qué es un Trastorno por déficit de atención con hiperactividad?

Las manifestaciones clínicas más importantes en un niño que padece un trastorno por déficit de atención con hiperactividad son: la hiperactividad, el déficit de atención y la impulsividad. Debido a estas tres áreas afectadas el niño presenta numerosos problemas en el contexto escolar. Concretamente, al tener problemas para mantener la atención , no pueden terminar tareas de forma autónoma (por ejemplo, sentado en su silla). Asimismo, la comprensión de las instrucciones para realizar la tarea se ve afectada por la falta de atención. Presentan frecuentemente malos resultados en los ejercicios, deficientes técnicas de estudio, bastante desorganizados, son continuas la falta de atención a las explicaciones del profesor. Todas estas conductas molestan a sus compañeros y dificulta la enseñanza del profesor, entorpeciendo el proceso de aprendizaje de él mismo y de sus compañeros.

Estos niños pueden mostrar su impulsividad de muchas formas: hablar en voz alta sin permiso, charlar con los compañeros cuando no deben, enfadarse cuando le regañan, ya que presentan una baja tolerancia a la frustración. Las manifestaciones acerca de la actividad excesiva más habituales son abandonar el asiento sin permiso, jugar con objetos inadecuados, dar golpecitos repetidamente con las manos o los pies, arrastrar la silla, son comportamiento que ocasionan molestias que afectan el desarrollo normal de las actividades en el aula.

Si su hijo padece un problema de déficit de atención con hiperactividad, es posible que se sienta identificado con la descripción que acabamos de hacer. Pero, ¿como afecta esto al niño? Suelen tener problemas de autoestima, en muchos casos debido al rechazo social por parte de sus compañeros. Además, suelen presentar dificultades en el desarrollo social, las exigencias de rendimiento en la escuela hace que se sientan fracasados y desmotivados, debido a su déficit de atención, las respuestas inadecuadas del niño hacen que le puedan etiquetar de "niño malo". Sin embargo, NO es un niño malo, es un niño con problemas de atención, de exceso de actividad y de déficit de atención, es por ello que es necesario e imprescindible hacer un abordaje terapéutico desde el entorno familiar, escolar y social. En muchas ocasiones el tratamiento farmacológico puede resultar imprescindible para el niño.

Puede que estés leyendo estas líneas porque hayas observado alguno de los síntomas en tu hijo. Si tienes dudas, pide ayuda a un profesional que pueda valorar.