Los trastornos alimentarios se caracterizan por
alteraciones graves de la conducta alimentaria. Existen
dos trastornos específicos:
1. La Anorexia Nerviosa. Las personas con
este trastorno rechazan mantener un peso corporal
mínimo y desean estar en un peso extremadamente
bajo para su edad, altura y constitución. Comienzan
a dejar de comer, hacen régimen y, pese a que
están muy delgadas, intentan seguir perdiendo
peso. Tienen tal terror a la gordura, que la comida
y el peso se convierten en el centro de todas las
preocupaciones.
Para alcanzar ese bajo peso, los pacientes pueden
hacer regímenes muy severos, vomitar, utilizar
laxantes o diuréticos, y hacer ejercicio físico
de manera excesiva, produciéndose así
alteraciones en el organismo que conllevan graves
consecuencias tanto psicológicas como fisiológicas
(un claro ejemplo es la falta de menstruación).
En algunos casos muy graves puede llevar incluso a
la muerte. Afecta a un 1% de la población (en
la población adolescente esta proporción
es mayor) y mayoritariamente a mujeres. Las edades
de inicio más frecuentes suelen estar entre
los 14 y 18 años.
2. La Bulimia Nerviosa. El aspecto central
de este trastorno es la presencia de atracones. Un
atracón se define por dos características:
Un consumo rápido de gran cantidad de comida
en un periodo corto de tiempo.
La persona tiene la sensación de haber perdido
el control ante esta comida (o sea, sentir que uno
no puede parar de comer o controlar qué y cuánto
se come). Los atracones van seguidos de sentimientos
de culpa, vergüenza, fracaso, ansiedad y una
desagradable sensación de plenitud. Como la
persona teme engordar, intenta eliminar estos sentimientos
provocándose vómitos, utilizando laxantes,
diuréticos o dejando de comer durante varios
días. Estas conductas de compensación
producen graves consecuencias tanto fisiológicas
como psicológicas.
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Estos atracones son vividos por el paciente como
algo muy desagradable, algo que no puede controlar,
que domina todas sus vivencias y que le suele
llevar a la desesperación.
Afecta entre 1-3% de la población y mayoritariamente
a mujeres. Las edades de inicio más frecuente
suelen ser los 18 y 22 años.
En definitiva, las personas aquejadas por estos
problemas, tienen un comportamiento alimentario
anómalo como consecuencia de sus problemas
con su Imagen Corporal.
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