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- Frente a la exposición en imaginación:
- La RV es más inmersiva, ya que se estimulan
varias modalidades sensoriales (auditivas, visuales
y vestibulares), lo cual resulta muy conveniente para
aquellas personas que tienen problemas para imaginar.
- La RV permite al terapeuta saber en cada momento lo
que el paciente está viendo, y por tanto puede
saber con mayor precisión qué estímulo
está provocando la respuesta de miedo.
- Frente a la exposición in vivo:
- La RV permite ofrecer exposición a aquellas
personas que se niegan a someterse a este tipo de técnica
porque les resulta demasiado difícil o amenazador.
- Ofrece un mayor grado de confidencialidad, en el sentido
de que el tratamiento se hace en consulta, por lo que
la persona no tiene porqué temer que si la exposición
se realiza en un ambiente público, los demás
puedan conocer su problema.
- Permite diseñar a medida la jerarquía
de exposición, con lo que la persona puede exponerse
a prácticamente todas las situaciones posibles.
- Es segura, en tanto que la persona (y el terapeuta)
controlan en todo momento lo que ocurre en el ambiente
virtual, cosa que en muchas ocasiones depende del azar
en las exposiciones en vivo.
- Se puede repetir la exposición a una situación
todas las veces que sea necesario hasta conseguir que
la ansiedad baje.
- Puede resultar bastante más barata, ya que
la exposición se hace en la propia consulta,
lo que la convierte en más rentable en términos
de tiempo y dinero (piénsese, por ejemplo en
la fobia a volar).
La RV permite al terapeuta contar con un ambiente protegido
que permite al paciente:
- conocer una situación que siempre ha considerado
como amenazadora
- hacerlo en la medida que él quiera y a su ritmo
- reexperimentar muchas veces las implicaciones y consecuencias
de su interacción con el ambiente que teme
- ir más allá de la realidad, puesto que se
puede ofrecer al paciente un entorno incluso más
amenazador de lo que nos podemos encontrar en la realidad.
Por último, la RV permite ir más allá
de la realidad:
- posibilita que el contexto temido cambie a nuestra conveniencia.
- Se pueden diseñar una serie de contextos en los
que el paciente puede afrontar virtualmente, no sólo
lo que teme, sino distintos aspectos mucho más amenazadores
(p.ej., hacer que la pared de una habitación se desplace
haciendo que sea mucho más pequeña).
- La meta de la RV no tiene por qué ser "re-crear"
la "realidad". Lo esencial es delimitar contextos
que resulten significativos para el paciente, esto es, crear
condiciones o situaciones a los que la persona, por el momento,
o no tiene acceso o lo ha perdido.
La RV se convierte así en un paso intermedio muy útil
entre la consulta y el mundo real. Y no hará falta
esperar a que se produzcan los acontecimientos en el mundo
real, ampliándose las posibilidades de auto-entrenamiento.
Ya existen datos acerca de la eficacia de esta tecnología
en el tratamiento de distintos trastornos, comprobándose
la eficacia del resultado del tratamiento a través
de RV en la fobia a volar (Baños, Botella y Perpiñá,
2000; Rothbaum, Hodges, Watson, Kessler, y Opdyke, 1996);
la claustrofobia (Botella et al., 1998b; Botella et al.,
1998c; Botella et al., 1999); la acrofobia (Rothbaum, et
al., 1995); fobia a las arañas (Carlin, Hoffman y
Weghorst, 1997); miedo a hablar en público (North,
North y Coble, 1998); estrés post-traumático
(Hodges et al., 1999); y trastorno obsesivo-compulsivo (North,
North y Coble, 1998), entre otros.
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