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La Realidad Virtual (RV) es una nueva tecnología que consiste en la generación de una serie de ambientes tridimensionales en los cuales el usuario, no sólo tiene la sensación de estar físicamente presente, sino que además puede interactuar con ellos en tiempo real. En estos momentos se observa una notable expansión de estas tecnologías en el campo de la salud. Resulta de especial interés la utilización que se ha hecho de la RV como herramienta terapéutica para el tratamiento de distintos trastornos psicológicos. La RV ofrece una “nueva forma de hacer terapia” que conlleva importantes ventajas para el contexto terapéutico. Una aplicación reciente que se basa en el uso de la RV es “ El Mundo de EMMA”. Se trata de un sistema de “ingeniería creativa” que pretende ser de ayuda para personas que han sufrido experiencias perturbadoras, desadaptativas, o traumáticas. EMMA es un ambiente en tres dimensiones que facilita la exposición de la persona al acontecimiento traumático y a las emociones negativas hasta llegar a la aceptación y superación de la experiencia.
Existen ya datos publicados de su utilidad para el tratamiento del TEPT (Botella, García-Palacios, Baños, Guillén, Quero, Lasso de la Vega & Osma, 2005), el duelo patológico (Baños, Botella, García-Palacios, Quero, Osma, Lasso de la Vega & Guillén, 2005; Botella, Baños, García-Palacios, Quero, Guerreo, Liaño & Perpiñá, 2005) y los trastornos adaptativos (Baños et al. 2006).
Además, se acaba de concluir un estudio controlado, de próxima publicación en una tesis doctoral, en el que se ha sometido a prueba la utilidad del Mundo de Emma para mejorar la eficacia y la eficiencia de los actuales programas de tratamiento psicológicos para distintos problemas. En este estudio se han comparado dos condiciones de tratamiento para dos trastornos psicológicos frecuentes tras la experiencia de acontecimientos traumáticos o estresantes (TETP y trastornos adaptativos). En una condición se aplicó el protocolo de tratamiento psicológico tradicional estándar (20 participantes); mientras que en la otra condición se aplicó el mismo protocolo de tratamiento psicológico pero apoyado por el Mundo de Emma (19 participantes). En todos los caso se utilizó un diseño entre sujetos de medidas repetidas (evaluación antes del tratamiento, después del tratamiento y en los seguimientos a los 6 meses) con asignación al azar a las dos condiciones.
Como se ha comentado, la muestra total del estudio estaba formada por un total de 39 participantes con una media de edad de 31.35 (DT= 9.762), de los cuales, 10 tenían el diagnóstico de Estrés Postraumático según criterios DSM-IV, y 19 participantes tenía el diagnóstico de Trastorno Adaptativo según criterios DSM-IV. De los 39 participantes 27 son mujeres y 12 varones. Los participantes de este estudio realizaron una media de 9 sesiones de tratamiento semanales.
Los resultados obtenidos mostraron que ambas condiciones de tratamiento fueron eficaces para los problemas descritos, y que estas mejorías se mantenían a los 6 meses de seguimiento. Pero el grupo del tratamiento de EMMA mejoraba aún más que en el tradicional en los seguimientos, es decir, estas personas mostraban una mejoría significativamente más pronunciada en el seguimiento.
Por otro lado, se estudió la satisfacción con el tratamiento en ambas condiciones, siendo en los dos casos muy elevada. Se observó una tendencia incluso de mayor satisfacción con el tratamiento de EMMA (aunque no fue estadísticamente significativa). Del mismo modo, también se solicitó una valoración de los tratamientos a los terapeutas que habían participado en el estudio. Los profesionales valoraron de un modo muy positivo ambas condiciones de tratamiento Sin embargo, la condición de EMMA es mejor valorada por los terapeutas, la describen como una herramienta más atractiva, facilitadora y menos aversiva que el tratamiento tradicional, que potencia y personaliza las técnicas tradicionales, que facilita el procesamiento tanto cognitivo como emocional y mejora significativamente las técnicas cognitivas tradicionales. Los terapeutas también señalaron que el tratamiento re sulta más dinámico e interactivo (mediante la utilización de objetos, imágenes, colores o músicas), se f acilita la identificación de las emociones del paciente al poderlas “ver” (atribuirles un objeto, una música o un paisaje determinado) y el cambio emocional. Por otro lado, los terapeutas también indicaban que les ofrecía mucha seguridad, ya que en todo momento puede ver las emociones que está sintiendo el paciente y cómo estas van cambiando y que l as sesiones se hacen mucho más amenas y el paciente acude a terapia muy motivado.
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