Cuando nos referimos a un problema psicológico en
la infancia y/o adolescencia hacemos referencia a aquellos
problemas que pueden afectar al desarrollo social, emocional
y cognitivo del niño; pero también a la relación
que se establece entre le niño y sus padres, repercutiendo
en el funcionamiento social, familiar y académico
del niño o del adolescente.
En los últimos años ha aumentado de forma
importante el número de niños y adolescentes
que sufren problemas psicológicos. Las tasas de prevalencia
actuales señalan que entre el 17 y el 20% de los
niños adolescentes españoles padecen trastornos
psicológicos.
Si tenemos en cuenta estas cifras, así como las
consecuencias tan perjudiciales que conllevan los problemas
psicológicos a lo largo del desarrollo del niño
o adolescente, comprobamos que nos encontramos ante un problema
importante y parece necesario prestar especial atención
a este tipo de alteraciones.
De todos los trastornos detectados entre la población
infantil y adolescente, los trastornos de conducta son los
más frecuentes (20-39%), seguidos de la ansiedad
(17-26%), los trastornos del estado de ánimo como
la depresión (4-14%( y los trastornos con déficit
de atención e hiperactividad (5%). Numerosos estudios
demuestran que cuánto más temprana es la intervención
más posibilidades existen de prevenir la aparición
de trastornos más graves en edad adulta.