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¿Tiene mi hijo un trastorno por déficit de atención con hiperactividad?
Respecto a la desatención:
¿Mi hijo a menudo no presta atención suficiente a los detalles, es descuidado en las tareas escolares o en otras actividades?
¿Mi hijo a menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas?
¿Mi hijo a menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente?
¿Mi hijo a menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro de trabajo?
¿Mi hijo a menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades?
¿Mi hijo a menudo evita o le disgusta dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos)?
¿Mi hijo a menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (p. ej. juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas)?
Respecto a la hiperactividad:
¿A menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento?
¿ A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado?
¿A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo?
¿A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio?
¿A menudo "está en marcha" o suele actuar como si tuviera un motor?
¿A menudo habla en exceso?
Respecto a la impulsividad:
¿A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas?
¿A menudo tiene dificultades para guardar tumo?
¿A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (p. ej. se entromete en conversaciones o juegos)?
Puede ser que estés leyendo estas líneas porque te identificas (o identificas el problema de tu hijo/a) con las descripciones que se ofrecen del problema. Las preguntas del cuestionario sondean la presencia de algunos de sus aspectos característicos, teniendo en cuenta que no sustituyen al proceso de evaluación que se lleva a cabo para establecer un diagnóstico clínico, pero suponen un primer acercamiento y una exploración preliminar del mismo.
Recuerda: esto es sólo una aproximación al proceso de evaluación necesario antes de aplicar cualquier tratamiento. Si crees que tú o tu hijo/a presenta este problema, acude a un profesional que te asesorará para valorar la conveniencia o no de recibir un tratamiento psicológico.