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Cuestionario de autoevaluación

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Qué es la fobia a volar?

Uno de los sueños más largamente acariciados por el hombre a lo largo de su historia ha sido dominar el cielo, poder elevarse, volar y desplazarse como las aves del firmamento. Y ha sido durante este siglo pasado, cuando el ser humano ha presenciado, entre asombrado y admirado, los vertiginosos progresos en el campo de la aeronáutica: ahora ya no sólo domina el cielo y puede viajar de un continente a otro en cuestión de horas, sino que ha posado su vista más allá de las estrellas.

Sin embargo, muchas personas no pueden beneficiarse de este avance tecnológico y pierden muchas oportunidades (laborales, de ocio, etc.) porque sufren un miedo intenso a volar en avión. En las situaciones relacionadas con los aviones la persona puede tener miedo a tener un accidente aéreo, a tener sensaciones físicas de ansiedad o pánico en el avión, a alejarse de un lugar seguro (como por ejemplo la propia casa), al hecho de estar encerrado, a las alturas, a la inestabilidad o los movimientos del aparato en el aire, a "perder el control", etc.

Las situaciones que teme una persona con fobia a volar no sólo incluyen volar en el avión, sino que pueden incluir también el acompañar a alguien al aeropuerto, comprar el billete y confirmar el vuelo, permanecer en la sala de embarque hasta que salga el avión, o incluso, preparar la maleta en casa para el viaje o ver un avión por televisión. Ante estas situaciones, la persona experimenta gran preocupación y temor producidos porque cree que algo malo va a sucederle. Una de las consecuencias de esto es que permanece "hiper-alerta", pendiente de cualquier ruido ("que no parece normal"), de los movimientos del avión ("demasiado bruscos, será que algo no va bien"), o escudriñando los rostros de personal de vuelo. Además del temor y la preocupación, la persona con fobia a volar también suele experimentar sensaciones corporales como palpitaciones, temblores, sudoración, molestias en el estómago, tensión muscular, confusión, etc. Otra consecuencia del miedo a volar es que la persona o bien intenta evitar todas estas situaciones, o bien vuela pero tratando de "protegerse" del intenso malestar que experimenta: tomando tranquilizantes, consumiendo alcohol durante el vuelo, pidiendo asientos junto al pasillo, intentando distraerse, etc.

Como se ha comentado, el miedo no sólo se produce en el avión, sino que cuando la persona sabe que ha de realizar un viaje que necesariamente implica volar, puede empezar a sentirse nerviosa y mal hasta meses antes, y anticipar las cosas horribles que le van a ocurrir (ej. puede que el avión choque con otro avión, o que explosionen los motores en pleno vuelo, o que haga mal tiempo y que el aparato se estrelle, o que sea incapaz de soportar la situación y "haga un espectáculo", etc.). Esto puede afectar de forma importante no sólo a su bienestar (está irritable, no duerme bien, se muestra más susceptible, etc.), sino también a su rendimiento en sus tareas cotidianas (le cuesta más concentrarse, se siente cansada, está más despistada u olvidadiza) y a sus relaciones personales (los demás pueden irritarse o cansarse de oírla lamentarse y hablar de su miedo).

El miedo y la evitación a volar puede estar motivados por muy diversas razones. Así, una parte de las personas con fobia a volar presenta únicamente miedo a volar (generalmente, miedo a que el avión tenga un accidente), pero en otras personas, este problema puede ser secundario a un problema de claustrofobia (es decir, teme volar porque el avión implica permanecer en un sitio cerrado), a un miedo a las alturas (teme volar porque supone estar en un lugar alto), a un problema de agorafobia   (teme volar porque en un avión es difícil escapar u obtener ayuda si le ocurre algo), o puede que no vuele por miedo a padecer un ataque de pánico (es decir, sufrir una crisis intensa de ansiedad dentro del avión).

Puede ser que estés leyendo estas líneas porque te identificas con las descripciones que se han ofrecido del problema. Las preguntas del cuestionario sondean la presencia de algunos de sus aspectos característicos. Si lo deseas, puedes contestarlas en una hoja de papel, teniendo en cuenta que no sustituyen al proceso de evaluación que se lleva a cabo para establecer un diagnóstico clínico, pero suponen un primer acercamiento y una exploración preliminar del mismo.

Si, además de haber respondido según señala la clave, sientes un malestar importante o alguna de las áreas de tu vida (ocio, laboral, académica, familiar, etc.) se ha visto perjudicada por este tema, es posible que el problema te esté afectando. Pero, recuerda: esto es sólo una aproximación al proceso de evaluación necesario antes de aplicar cualquier tratamiento. Si crees que presentas este problema, acude a un profesional que te asesorará para que puedas decidir si quieres recibir tratamiento.


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