¿Qué
es la depresión?
El sentimiento o emoción más característico
de la depresión es la tristeza que se experimenta
de forma continua e intensa; de tal manera que este estado
de ánimo parece que no va a acabar nunca y además
impide funcionar adecuadamente, interfiriendo en su calidad
de vida.
A la tristeza se puede unir una sensación de vacío,
de abatimiento o infelicidad. Es como si se hubiera perdido
la alegría o la capacidad de ser feliz. A veces
el sentimiento que la persona experimenta es de irritabilidad,
de estar muy sensible a todo lo que le rodea (cualquier
cosa que ocurra afecta de forma importante), reaccionando
bien con brusquedad, bien con llanto a lo que le sucede.
La persona además experimenta una falta de motivación
para llevar a cabo las tareas más simples; puede
sentir que ha perdido el interés por cosas que antes
le gustaban, que le hacían sentirse bien. O incluso,
puede pensar que es del todo incapaz de hacerlas.
La
persona que sufre depresión se caracteriza por tener
pensamientos básicamente de inutilidad y/ o culpa
(por ejemplo: 'soy un fracaso', 'soy torpe', 'soy un inútil',
'no sirvo para nada'). Pensamientos que ocupan gran parte
del día, y que son difíciles de controlar.
A estos, se le unen en ocasiones pensamientos sobre la
muerte que pueden variar, desde la creencia de que 'los
demás estarían mejor si no estuviera', hasta
'mi vida no tiene sentido', ' he de hacer algo para terminar
con este sufrimiento', hasta incluso referidos al propio
hecho de terminar con su vida, planificar la forma de hacerlo,
o intentarlo.
Otros síntomas característicos de la depresión
son las alteraciones del sueño. Por ejemplo, problemas
para conciliar el sueño, o despertarse durante la
noche y tener problemas para volver a dormirse, despertarse
demasiado pronto de forma súbita y repentina. Si
bien, en algunas ocasiones las personas deprimidas se quejan
de exceso de sueño.
La fatiga, el cansancio y la falta de energía son
también habituales, incluso el menor trabajo parece
requerir un gran esfuerzo. Además, el apetito y
el peso pueden verse alterados.
También puede haber otros síntomas motores,
desde la agitación, en que la persona tiene dificultades
para permanecer sentado, hasta el enlentecimiento motor
(bajo volumen de la voz, movimientos corporales lentos,
etc.).
Muchas personas manifiestan que tienen dificultades para
pensar, mantener la concentración a lo largo de
una tarea (p. ej. leer un libro), o tomar decisiones.
Puede ser que estés leyendo estas líneas
porque te identificas con las descripciones que se han
ofrecido del problema. Las preguntas del cuestionario sondean
la presencia de algunos de sus aspectos característicos,
teniendo en cuenta que no sustituyen al proceso de evaluación
que se lleva a cabo para establecer un diagnóstico
psicológico, pero suponen un primer acercamiento
y una exploración preliminar del mismo.
Tal vez el problema te esté afectando, pero recuerda:
esto es sólo una aproximación al proceso
de evaluación necesario antes de aplicar cualquier
tratamiento. Si crees que presentas este problema, acude
a un profesional de la psicología que te asesorará para
que puedas decidir si quieres recibir tratamiento.